Por
Salvador Santiesteban
El Fondo
Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), junto con otras agencias de las Naciones
Unidas, organismos e instituciones financieras internacionales, debatieron el
pasado 9 de octubre en la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza,
Argentina, sobre los nuevos paradigmas que están reconfigurando el mundo
rural en América Latina y el Caribe y reafirmaron la necesidad imperiosa de
brindar más atención al sector rural.
El
seminario fue inaugurado por el Gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien
destacó en sus palabras de bienvenida la "necesidad de una intervención
más específica e inteligente de organismos públicos y privados, por lo que es
de gran utilidad todo lo que hayamos hecho, y podamos hacer, en conjunto con el
FIDA."
El
evento cobró especial relevancia en una región como América Latina, cuyo
considerable crecimiento económico en el último decenio no ha sido suficiente
para que 175 millones de sus habitantes salgan de la pobreza, ni para que
otros 70 millones encuentren alivio a su situación de extrema pobreza. Uno de
cada dos latinoamericanos que vive en zonas rurales es pobre. Mientras que en
las ciudades de América Latina la incidencia de la pobreza es del 24%, en las
áreas rurales este porcentaje casi se duplica, con un 46%. El drama de la
pobreza rural es, además, prácticamente invisible.
"A
pesar de estos retos, América Latina es la región del mundo que menos invierte
proporcionalmente en el sector agrícola. En este encuentro, el FIDA y sus
socios han reafirmado la necesidad de revertir esta tendencia y brindar más
atención al sector rural", comentó Joaquín Lozano, Director de la División
de América Latina y el Caribe del FIDA. "Vivimos una etapa decisiva
en materia agrícola y en el combate a la pobreza rural, en medio de un momento
crítico del desarrollo rural de los países de América Latina y el Caribe",
añadió Lozano.
Durante
el seminario se hizo hincapié también en la necesidad de dar un giro a la
narrativa que hoy en día marginaliza a las áreas rurales, de forma que se
aprovechen las oportunidades que brinda el proceso de urbanización para
fortalecer la vinculación entre áreas urbanas y rurales. En esa
línea se expresó Daniel Pizzi, rector de la Universidad Nacional de Cuyo, quien
destacó la necesidad de aceptar el desafío de dar una discusión relacionada al
desarrollo de la ruralidad y las miradas transversales que intervienen ese
desafío, "que no sólo incluyen a la agricultura sino también a la
infraestructura, el cambio climático y la organización social, entre otros
temas."
Hugo
Beteta, Director de la Sede Subregional en México de la Comisión Económica para
América Latina (CEPAL) destacó las grandes brechas que se suelen esconder
detrás de los grandes promedios, por lo que recomendó que el FIDA incluya en
todas sus estrategias un abordaje a la desigualdad. En opinión de Beteta,
"el lugar, el género, la etnia y la clase donde se nace determinan en
buena medida el destino de una persona: de hecho, en América Latina, el origen
de una persona es destino."
La
desigualdad y la exclusión centraron buena parte de los debates. Tras destacar
la sólida relación de trabajo entre el FIDA y la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Julio Berdegué, Subdirector
General y Representante Regional en América Latina y el Caribe de la FAO,
constató cómo la región ha perdido ritmo en la reducción de la pobreza rural en
los últimos años, con apenas cinco países capaces de mantener los indicadores.
Berdegué destacó que el porcentaje de personas pobres rurales que son en
realidad indigentes rurales creció del 50% al 61% en los últimos años, por lo
que considera que la pobreza que persiste no es tanto un problema de carencia
como de pobreza por exclusión social. Una exclusión que, en palabras de Ana
Touza, Asesora Regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA), tiene un
rostro femenino, rural, indígena, sin tierra, sin acceso a la educación y
sujeto a la inseguridad alimentaria.
Edith
Obschatko, Especialista en Políticas Agropecuarias del Instituto Interamericano
de Cooperación para la Agricultura (IICA), consideró que la definición actual
de población rural es demasiado simplista y destacó a la ruralidad como parte
esencial de la identidad de cada país. Esta observación cobró especial
relevancia en un momento en el que la comunidad internacional, y los donantes
en particular, están concentrando una mayor atención en los países de
renta baja, a pesar de que el 72% de las personas pobres del mundo viven en
países de renta media. En este sentido, Héctor Bravo, Jefe de Gabinete del
Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) de Chile destacó la importancia de
focalizarse en pequeños productores de pueblos originarios y en aquellas
estructuras que incluyan a las municipalidades para implementar programas como
un compromiso para reducir la pobreza rural.
En el
caso de la Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de
alimentos, un tercio de los 3,5 millones de habitantes de zonas rurales son
pobres. Si bien el Gobierno ha hecho de la reducción de la pobreza una de sus
prioridades y se han logrado avances significativos, ésta sigue siendo especialmente
severa en las comunidades indígenas y fuerza también a muchas jóvenes rurales a
migrar. Aylen Azzaro, participante del Programa para el Desarrollo Rural
Incluyente (PRODERI), financiado por el FIDA e implementado por la Unidad para
el Cambio Rural (UCAR), recordó los desafíos que todavía encuentran muchos
habitantes de las áreas rurales para acceder al agua.
Las
palabras de cierre correspondieron al Ministro de Economía, Infraestructura y
Energía de Mendoza, Martín Kerchner, quien consideró fundamental que todos los
actores implicados en el desarrollo rural tengan una ruta muy clara para poder
ejecutar su cometido.
En la segunda parte del seminario, Promover y financiar la transformación rural
inclusiva, las principales instituciones financieras internacionales de
desarrollo en la región compararon sus respectivas definiciones del sector
rural, el tipo de agricultura que fomentan, y sus diferentes estrategias
financieras. Asimismo, se examinaron los cambios en la demanda y oferta de
productos financieros para evaluar la eficacia de los instrumentos actuales e
identificar innovaciones.

0 comments